
Si tuviera que contar en qué momento exactamente comencé a apasionarme por la cocina, no sabría que mes, que semana ni mucho menos que día. Sólo sé el lugar: mi cocina. En mi pequeño departamento es donde desarrollé mis habilidades y obviamente el gusto por este emocionante mundo. Siguiendo con mi historia, les contaba que de pronto me di cuenta que el cocinar y escuchar los comentarios de las personas que te felicitaban por el plato, me comenzó a producir mucho "placer" (del decente) y me emocionaba el hecho que la gente me reconociera por algo. Al principio tuve inconvenientes, como les conté, cocinaba algo desordenado y no calculaba las medidas de nada, todo era por "intuición". Pero como no hay mejor escuela que la equivocación, todo eso me instó a seguir perfeccionando mi estilo y mi cocina, cada vez atreviéndome a realizar preparaciones con mayor dificultad y sólo averiguando y viendo la televisión, típicos canales como Casa Club TV, El Gourmet. Como todos los días estaba solo y mis papás me pedían que cocinara, esto comenzó a transformarse en una obligación y en una rutina. Durante muchos años seguí cocinando por mandato, aunque no debo dejar de decir que "mandato" a medias, porque a veces no me decían e igual preparaba algo, pero que más que nada me llevó a considerarlo como un hobby. De repente se me prendió el switch y me percaté que nuevamente el cocinar me producía un gran placer y, es más, ahora comenzaba a forjarse en mí un verdadero espíritu cocinero, disfrutando de lo que hacía, atreviéndome a inventar cosas, no teniendo miedo a equivocarme, a presentar bien los platos y a cocinarle a los demás, no solamente a mi familia. Debo admitir que no todos han probado mi mano, es más, todos mis amigos creen que yo no cocino bien, pero es que nunca se ha dado la posibilidad de yo ser el cocinero y ellos los comensales. El mundito gastronómico comenzó a cautivarme cada día más, pero pucha, ¡qué raro mi gusto!, mi familia ciertamente no lo entendería y mis padres, un tanto conservadores, no se les pasaría por la cabeza algo así. A pesar de que mi papá le gusta la cocina, pero no estudió nada relacionado con eso. En cuarto medio, estaba muy desorientado, presionado y lleno de decisiones que tomar. Sólo tenía claro que quería entrar a la Universidad y mi gusto iba por el lado Humanista. Ahora faltaba lo más importante: Decidir mi futuro...
...espero que sigan leyendo esta historia en el siguiente capítulo...


2 comentarios:
Acuerdate que ser libre no es hacer lo que uno quiere si no "querer lo que uno hace". Yo soy libre desde el dia que me di cuenta que la cocina es mi vida.
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